Social media, social network. ¿El nuevo cuarto poder?
Disponemos de tantos datos que nos hablan del rotundo protagonismo de las redes sociales frente a publicidad, marketing y periodismo habituales – en definitiva, la comunicación tal como la habíamos conocido hasta ahora –, que pienso que no es necesario volver a remitir a ellos. Mejor reflexionar sobre las conclusiones que arrojan. Como que las redes sociales son, indiscutiblemente, el poder en Internet que más rápido ha crecido (YouTube pisando los talones a Google como buscador más visitado, MySpace, Facebook o Twitter copando la inmensa mayoría de la publicidad online, las conversaciones de los blogs mudándose a estas mismas redes…); y no solo eso, sino que están obligando al antiguamente conocido como “cuarto poder” a hacer maridaje con ellas. Los medios de comunicación, la prensa, tienen que ser, o al menos integrar, red social. Y este hecho parece indiscutible y obligado, si consideramos que cualquiera que tenga algo de interés general que decir ya no necesita que un medio de comunicación lo diga por él/ella, basta hacer uso de nuestro poder como usuarios de las redes sociales para conseguir el canal de comunicación más rápido, más multitudinario y más directo que cualquier periódico o canal televisivo. Ya sabemos que las personas cada vez pasamos más tiempo consumiendo información en Internet que delante del televisor o el puesto de prensa. Así las cosas, y a pesar del evidente importante papel que seguirán jugando los medios, a estos comienza a interesarles ser sociales, aplicar los recursos de la red social. ¿Los beneficios? Parecen claros: el crowdsourcing o cómo los propios usuarios pueden suministrar las noticias, que además pueden propagarse solas a través de los perfiles en las redes sociales tan gratuita como rápidamente; por otro lado, los medios pueden conocer a sus lectores y escuchar las valoraciones sobre las noticias emitidas y adaptar así noticias futuras a la luz de esas opiniones… En fin, el horizonte de las posibilidades parece no tener fin. Aunque sí quizá un doble filo. Pero esto es otra historia sobre la que hablaremos más adelante en otro post. Por el momento, queda flotando en mi mente la pregunta de si los social media no están en camino de renovar aquel concepto de “el cuarto poder”.
