Miedos Sociales

Lunes, 3 de Diciembre de 2007 por Chema Martínez-Priego
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Los medios sociales son un gran atractivo para cualquier empresa. Quién no sabe en profundidad a lo que nos referimos con este término piensa que la web 2.0 representa un excelente método de captación y fidelización a bajo coste. Cuando explicamos a nuestros clientes modelos de desarrollo de negocio online basados en medios sociales, sean propios o externos, surgen inmediatamente los miedos “sociales”.

Desaparición de procesos administrativos
Los procesos administrativos son un colchón fundamental para la mayoría de empleados mediocres de las grandes empresas. Las jerarquías rígidas alargan las planificaciones sin control. Salen rentables porque permiten tomar muchos más cafés y ver vídeos en YouTube. También es cierto que justamente estos son procesos los que desesperan a las personas que sobresalen en las empresas, a los empleados punteros. Sobra decir que la web permite eliminar muchos de estos procesos absurdos, o al menos no hacerlos eternos. Las empresas tienen miedo a las herramientas de gestión, a las centrales de conocimiento, a las bibliotecas de recursos, a los foros libres de toma de decisión pública.

Compartir el conocimiento empresarial
Nada menos atractivo para una empresa que compartir su conocimiento, que incentivar el talento interno promocionando a sus empleados cuando estos no son estrellas de contratos blindados. Por tanto nada de wikis, nada de blogs de calidad, nada de hacer perder el tiempo a los empleados con proyectos propios. En fin.

Crowdsourcing
No digamos ya cuando se propone que las decisiones las tomen los usuarios, completamente ajenos a los procesos administrativos citados anteriormente. ¿Cómo que innovar gracias al usuario? Eso no puede traernos nada bueno, solo nos complicaría la vida. Mítica frase que se escucha ante proyectos de este tipo. Los que se atreven las utilizan como recurso interno en las propias compañías, pero se desvirtúan. Se convierten en estructuras cerradas, completamente controladas y que no funcionan porque muestran el contenido en diferido o bien son una farsa completamente controlada en la que nadie se atreve a abrir la boca por lo que pueda pasar.

Perder el control
Muy relacionado con lo todo lo anterior está el pánico más absoluto a la pérdida de control. Cuando trabajamos con mentes cerradas, poco innovadoras, castigadas por la apatía universal, la perdida de control les supone dolores de estómago. Ante la posibilidad de que los empleados o los usuarios se interesen en ayudar a mejorar determinados aspectos, cuando se busca que los flujos informativos sean libres, cuando se busca la eficiencia y el bien común surgen los problemas de nuevo. Miedo. Asusta la libertad porque en muchos casos no pueden fiarse de sus empleados. Habrá que imaginar como es el ambiente laboral, la productividad en ese lugar de trabajo, o la forma de conseguirla. Qué decir cuando se propone el uso descentralizado de servidores para trabajar de forma totalmente online con productos que no están albergados en los servidores propios de la compañía, herramientas colaborativas a fin de cuentas.

En definitiva el miedo es a ser transparente. Aunque habrá que pasar por el aro, antes o después. ¿Por qué no nos preparamos? Mejor, ¿por qué no experimentamos? Los resultados serán asombrosos.

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Artículo escrito por Secuoyas para El Confidencial.

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